Ignoran diputados poblanos iniciativas que favorecen a la diversidad sexual Rafael Sánchez Zanella

  

 

 

En Puebla los legisladores presentaron su agenda de trabajo para sus tres años de gestión y entre las iniciativas que dicen van a discutir para su posible aprobación no están incluidas aquellas que interesan directamente a la población LGBT de la entidad y por las cuales pugnan desde sus trincheras los activistas de la diversidad sexual como Vida Plena, Asociación Jurídica Juvenil y la Red Demysex.

 

La mayoría priísta del Congreso poblano presume la agenda legislativa como resultado del consenso del pleno, en tanto las bancadas del PRD, PT, PANAL y del PAN los critican por concebir una monstruosa agenda clonada con el plan de gobierno del mitómano mayor del estado del camote, Mario Marín Torres, considerado como el Gran Legislador que trata como empleados a los diputados.

 

Nada nuevo se avizora en el campo legislativo, nada que ofrezca cambios de fondo a las políticas públicas que gobiernan estos lares mexicanos. Se avizora una grave parálisis legislativa en opinión del PRD, una opacidad rampante que busca proteger al Goberprecioso según el PT, un sometimiento al gobernador según el PAN, Puebla vive como en los peores tiempos del maximato avilacamachista.

 

En el cuadernillo de 52 páginas que incluye el total de iniciativas que presuntamente se revisarán para su posible aprobación en los próximos tres años, brillan por su ausencia dos iniciativas que la oposición perredista y la diputada del PRI, Malinally García, habían prometido defender y aprobar en este periodo legislativo para beneficio directo de la diversidad sexual: La Ley Contra la Discriminación y la Ley de Sociedades en Convivencia.

 

No obstante, en materia de estado de derecho el legislativo local promete reformas para que las instituciones gubernamentales no violen los derechos humanos, aunque no ofrece más detalles de esta iniciativa ni le pone nombre ni apellido.

 

En tanto, cada día hay más protestas por la posible reelección del presidente en Puebla de la Comisión de los Derechos Humanos, Manuel Cándido Flores Mendoza, acusado de ejercer el cargo fuera de la ley y de no defender a la sociedad de los abusos del poder. Los diputados hasta ahora sólo prometen indagar el caso, pero no fijan posturas definitivas que nos den visos de que no lo elegirán para un segundo periodo. 

 

En materia de desarrollo social e igualdad de oportunidades, se destacan acciones para que grupos vulnerables cuenten con más oportunidades, entre dichos grupos no está la población LGBT.

 

En el rubro de participación ciudadana, los diputados locales ofrecen leyes para atender los derechos humanos y propiciar la equidad de género, pero ninguna incluye las mentadas iniciativas que exige la población LGBT de la entidad poblana.

 

La presentación de esta especie de carta de navegación para los diputontos poblanos fue más bien un auténtico besamanos al gobernador Marín, navegó en el sospechosismo de una parálisis legislativa, entre opaca y gris, llena de cerrazón festiva de la mayoría priísta matizada con el berrinche de la oposición azulada y amarillenta del PAN y PRD.

 

Parafraseando a la diputada panista Leonor Popócatl, “por culpa del que se dice mandar” (Mario Marín Torres), la agenda legislativa para Puebla en los próximos tres años será más de lo mismo, ya que no plasma las principales necesidades de la Puebla contemporánea, que ya exige, entre otras reformas que permitan el desarrollo económico y social, que se termine con la exclusión de la gente por ser diferente a la mayoría heterosexista y caprichosa.