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En Puebla los legisladores presentaron su agenda de
trabajo para sus tres años de gestión y entre
las iniciativas que dicen van a discutir para su
posible aprobación no están incluidas aquellas
que interesan directamente a la población LGBT
de la entidad y por las cuales pugnan desde sus
trincheras los activistas de la diversidad
sexual como Vida Plena, Asociación Jurídica
Juvenil y la Red Demysex.
La mayoría priísta del Congreso poblano presume la
agenda legislativa como resultado del consenso
del pleno, en tanto las bancadas del PRD, PT,
PANAL y del PAN los critican por concebir una
monstruosa agenda clonada con el plan de
gobierno del mitómano mayor del estado del
camote, Mario Marín Torres, considerado como el
Gran Legislador que trata como empleados a los
diputados.
Nada nuevo se avizora en el campo legislativo, nada
que ofrezca cambios de fondo a las políticas
públicas que gobiernan estos lares mexicanos. Se
avizora una grave parálisis legislativa en
opinión del PRD, una opacidad rampante que busca
proteger al Goberprecioso según el PT, un
sometimiento al gobernador según el PAN, Puebla
vive como en los peores tiempos del maximato
avilacamachista.
En el cuadernillo de 52 páginas que incluye el total
de iniciativas que presuntamente se revisarán
para su posible aprobación en los próximos tres
años, brillan por su ausencia dos iniciativas
que la oposición perredista y la diputada del
PRI, Malinally García, habían prometido defender
y aprobar en este periodo legislativo para
beneficio directo de la diversidad sexual: La
Ley Contra la Discriminación y la Ley de
Sociedades en Convivencia.
No obstante, en materia de estado de derecho el
legislativo local promete reformas para que las
instituciones gubernamentales no violen los
derechos humanos, aunque no ofrece más detalles
de esta iniciativa ni le pone nombre ni
apellido.
En tanto, cada día hay más protestas por la posible
reelección del presidente en Puebla de la
Comisión de los Derechos Humanos, Manuel Cándido
Flores Mendoza, acusado de ejercer el cargo
fuera de la ley y de no defender a la sociedad
de los abusos del poder. Los diputados hasta
ahora sólo prometen indagar el caso, pero no
fijan posturas definitivas que nos den visos de
que no lo elegirán para un segundo periodo.
En materia de desarrollo social e igualdad de
oportunidades, se destacan acciones para que
grupos vulnerables cuenten con más
oportunidades, entre dichos grupos no está la
población LGBT.
En el rubro de participación ciudadana, los
diputados locales ofrecen leyes para atender los
derechos humanos y propiciar la equidad de
género, pero ninguna incluye las mentadas
iniciativas que exige la población LGBT de la
entidad poblana.
La presentación de esta especie de carta de
navegación para los diputontos poblanos fue más
bien un auténtico besamanos al gobernador Marín,
navegó en el sospechosismo de una parálisis
legislativa, entre opaca y gris, llena de
cerrazón festiva de la mayoría priísta matizada
con el berrinche de la oposición azulada y
amarillenta del PAN y PRD.
Parafraseando a la diputada panista Leonor Popócatl,
“por culpa del que se dice mandar” (Mario Marín
Torres), la agenda legislativa para Puebla en
los próximos tres años será más de lo mismo, ya
que no plasma las principales necesidades de la
Puebla contemporánea, que ya exige, entre otras
reformas que permitan el desarrollo económico y
social, que se termine con la exclusión de la
gente por ser diferente a la mayoría
heterosexista y caprichosa.
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