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En el corrillo periodístico y político poblano
hay un rumor que cada vez cobra más fuerza: el
presidente de la Comisión de los Derechos
Humanos desea reelegirse, lo cual tiene
indignado a los organismos no gubernamentales
que trabajan por la diversidad sexual.
Cuentan que la diputada de Convergencia Carolina
O’Farrill y la del PRI, Rocío García Olmedo,
cabildean a favor del insigne hombre del
“sistema”, José Manuel Cándido Flores Mendoza,
calificado por Onán Vázquez Chávez, presidente
de Vida Plena; por Brahim Zamora, coordinador de
Demysex; y por Marco Antonio Moreno Rosado,
representante de la Asociación Jurídica Juvenil;
como gran calamidad y como el peor ombudsman
que la CDH de Puebla haya tenido.
La diputada que preside la Comisión de Derechos
Humanos del Congreso local, opera a favor de
Flores Mendoza, revela Marco Antonio Moreno. Se
reúne con distintas organizaciones, dentro de
las cuales no están ninguna que defienda los
derechos de la diversidad sexual, así como con
la Secretaría de Gobernación, con el pretexto de
fijar posturas ante una posible modificación a
los bandos de policía y gobierno de los
municipios, pero en realidad trata de
convencerlos de que apoyen la reelección del
gris intermediario civil. Él niega todo y se
hace el loco, pero como la mula no era arisca,
nadie en su sano juicio le cree.
Además, se asegura que a cambio del “favorcito”,
el cuasifuncionario marinista operaría
desde el cargo a favor de la candidatura de
Mario Montero Serrano, secretario de
Gobernación, para la gubernatura por el PRI, la
que desea para sí el titular de Desarrollo
Social, Javier López Zavala. El delfín de
Marín se encargaría, pues, de evitar la
reelección del ignorante presidente de los
derechos humanos.
A qué lindísimo santo tenemos que prenderle
veladoras, para evitar la intentona de
reelección, ya no hay moral en la Puebla
camotera.
Al ombudsman espurio, y no es de
extrañar, se le ve tan activo como nunca antes,
anda en campaña, trata de congratularse
simpatías, como buen político.
¿Qué pasaría si se reelige por un segundo
periodo y el día 28 de julio asume el cargo?
Sería una segunda imposición, un exceso de
poder, un acto de ilegalidad desde el mismo
gobierno.
Marco Antonio Moreno Rosado, presidente de la
Asociación Jurídica Juvenil, organismo que
trabaja de la mano con Demysex y Vida Plena para
el reconocimiento por parte de los gobiernos
estatal y municipal de los derechos humanos de
la diversidad sexual, en entrevista asegura
tajante:
“Nos queda bien claro que Flores Mendoza es
parte de un cuadro político del gobernador, fue
impuesto, violó la convocatoria, está ahí fuera
del Estado de Derecho, no respetó las leyes, no
respondió a los requisitos legales, actúa al
margen de la ley”.
Y es que, cuando ha habido asuntos graves de
violación a los derechos humanos en Puebla, se
mantiene callado y si actúa lo hace tarde y
tibiamente, no quiere incomodar al jefe supremo,
que no es la sociedad civil, sino el huésped de
Casa Puebla, el gobernador Mario Marín Torres.
Hay casos para recordar: el despido
injustificado de Juan Pablo Jiménez y de su
pareja de la empresa Findlay por ser gays, el
cual “le valió”; el asesinato de un empresario
por parte de judiciales en los separos de la
Procuraduría General de Justicia, cuando dijo
“está boca es mía”, la presión mediática ya
había logrado la renuncia de la procuradora
Blanca Laura Villena.
Otros como su patético silencio en el caso de la
violación de los derechos ciudadanos de Lydia
Cacho por parte del jefe supremo, el que se
siente Dios en el Poder y él es su fiel lacayo;
felicitó rotundamente al PRI y a Marín por su
triunfo en el 2004; toleró despidos
injustificados y acoso sexual en la misma CDH;
nunca elaboró recomendación por la golpiza que
la policía del estado propinó a mujeres en
Atempan; dilapidó recursos públicos financiando
a organismos patito que no trabajan por los
derechos humanos (como una asociación de
periodistas y dizque escritoras y otros de
nombres muy cajeta, el mejor de todos: El
Carnero Feliz) y despreció a los que defienden a
la diversidad sexual, como Demysex y Vida Plena.
Es decir, el presupuesto asignado para defender
los derechos humanos se reparte a manos llenas
con asociaciones pantallas de la sociedad civil,
“tiene un catálogo de 164 ONG’s con las que
trabaja y muchas no están conformadas legalmente
y las que sí lo están no trabajan por los
derechos humanos...”, revela Moreno Rosado.
Aparte de todo, es super fan del gobernador
violando la esencia de su papel como defensor de
los derechos civiles ante los excesos de los
gobiernos, además, él mismo admitió que es un
ignorante en materia de derechos humanos y que
no tiene experiencia, nunca cumplió los
requisitos de la Ley Orgánica de la CDH poblana
para postularse al cargo y aún así ganó y fue
avalado por la pasada legislatura local,
vergonzante acto de ilegalidad surgida de las
entrañas del poder que decreta leyes.
Abunda Moreno Rosado que desde el inicio las
relaciones con Flores Mendoza fueron ríspidas:
los ignora, no asiste a reuniones convocadas por
activistas pro derechos de la diversidad sexual,
los trata mal, les condiciona siempre el apoyo a
una agenda de trabajo y cuando se la presentan
inventa pretextos y no los recibe, los insta a
no hacer escándalos pero él mismo propicia el
escándalo.
Considera que su intento de reelegirse obedece a
su temor de quedarse fuera del presupuesto
oficial, ya que se le escapó la posibilidad de
ser electo procurador de Justicia y exige
quedarse otra vez en la CDH como premio de
consolación.
Y no, el papel del ombudsman no puede ser premio
de consolación para nadie, afirma el joven
activista poblano, quien adelanta que su
asociación estará pendiente de que el Congreso
del Estado cumpla con lanzar la convocatoria
para elegir nuevo presidente de la CDH y que los
candidatos cumplan el perfil y los requisitos.
Pero si ganara el político marinista sin cumplir
con los requisitos de ley, “sería un grave
exceso de poder y sí se llegaría a exigir su
remoción”, advierte, pues una convocatoria es un
contrato abierto que si se viola hay todos los
elementos para proceder legalmente.
Sin tener candidato para la presidencia de la
CDH, las organizaciones locales que defienden
los derechos humanos de la diversidad sexual,
apuestan por una persona de amplia experiencia y
probidad ética, ajeno a corrientes políticas,
con amplia experiencia en derechos humanos y
abierto al tema de la diversidad sexual.
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