Buscan reelegir al ombudsman espurio Rafael Sánchez Zanella

  

 

En el corrillo periodístico y político poblano hay un rumor que cada vez cobra más fuerza: el presidente de la Comisión de los Derechos Humanos desea reelegirse, lo cual tiene indignado a los organismos no gubernamentales que trabajan por la diversidad sexual.


Cuentan que la diputada de Convergencia Carolina O’Farrill y la del PRI, Rocío García Olmedo, cabildean a favor del insigne hombre del “sistema”, José Manuel Cándido Flores Mendoza, calificado por Onán Vázquez Chávez, presidente de Vida Plena; por Brahim Zamora, coordinador de Demysex; y por Marco Antonio Moreno Rosado, representante de la Asociación Jurídica Juvenil; como gran calamidad y como el peor ombudsman que la CDH de Puebla haya tenido.


La diputada que preside la Comisión de Derechos Humanos del Congreso local, opera a favor de Flores Mendoza, revela Marco Antonio Moreno. Se reúne con distintas organizaciones, dentro de las cuales no están ninguna que defienda los derechos de la diversidad sexual, así como con la Secretaría de Gobernación, con el pretexto de fijar posturas ante una posible modificación a los bandos de policía y gobierno de los municipios, pero en realidad trata de convencerlos de que apoyen la reelección del gris intermediario civil. Él niega todo y se hace el loco, pero como la mula no era arisca, nadie en su sano juicio le cree.


Además, se asegura que a cambio del “favorcito”, el cuasifuncionario marinista operaría desde el cargo a favor de la candidatura de Mario Montero Serrano, secretario de Gobernación, para la gubernatura por el PRI, la que desea para sí el titular de Desarrollo Social, Javier López Zavala. El delfín de Marín se encargaría, pues, de evitar la reelección del ignorante presidente de los derechos humanos.


A qué lindísimo santo tenemos que prenderle veladoras, para evitar la intentona de reelección, ya no hay moral en la Puebla camotera.


Al ombudsman espurio, y no es de extrañar, se le ve tan activo como nunca antes, anda en campaña, trata de congratularse simpatías, como buen político.


¿Qué pasaría si se reelige por un segundo periodo y el día 28 de julio asume el cargo?


Sería una segunda imposición, un exceso de poder, un acto de ilegalidad desde el mismo gobierno.


Marco Antonio Moreno Rosado, presidente de la Asociación Jurídica Juvenil, organismo que trabaja de la mano con Demysex y Vida Plena para el reconocimiento por parte de los gobiernos estatal y municipal de los derechos humanos de la diversidad sexual, en entrevista asegura tajante:


“Nos queda bien claro que Flores Mendoza es parte de un cuadro político del gobernador, fue impuesto, violó la convocatoria, está ahí fuera del Estado de Derecho, no respetó las leyes, no respondió a los requisitos legales, actúa al margen de la ley”.


Y es que, cuando ha habido asuntos graves de violación a los derechos humanos en Puebla, se mantiene callado y si actúa lo hace tarde y tibiamente, no quiere incomodar al jefe supremo, que no es la sociedad civil, sino el huésped de Casa Puebla, el gobernador Mario Marín Torres.


Hay casos para recordar: el despido injustificado de Juan Pablo Jiménez y de su pareja de la empresa Findlay por ser gays, el cual “le valió”; el asesinato de un empresario por parte de judiciales en los separos de la Procuraduría General de Justicia, cuando dijo “está boca es mía”, la presión mediática ya había logrado la renuncia de la procuradora Blanca Laura Villena.


Otros como su patético silencio en el caso de la violación de los derechos ciudadanos de Lydia Cacho por parte del jefe supremo, el que se siente Dios en el Poder y él es su fiel lacayo; felicitó rotundamente al PRI y a Marín por su triunfo en el 2004; toleró despidos injustificados y acoso sexual en la misma CDH; nunca elaboró recomendación por la golpiza que la policía del estado propinó a mujeres en Atempan; dilapidó recursos públicos financiando a organismos patito que no trabajan por los derechos humanos (como una asociación de periodistas y dizque escritoras y otros de nombres muy cajeta, el mejor de todos: El Carnero Feliz) y despreció a los que defienden a la diversidad sexual, como Demysex y Vida Plena.


Es decir, el presupuesto asignado para defender los derechos humanos se reparte a manos llenas con asociaciones pantallas de la sociedad civil, “tiene un catálogo de 164 ONG’s con las que trabaja y muchas no están conformadas legalmente y las que sí lo están no trabajan por los derechos humanos...”, revela Moreno Rosado.


Aparte de todo, es super fan del gobernador violando la esencia de su papel como defensor de los derechos civiles ante los excesos de los gobiernos, además, él mismo admitió que es un ignorante en materia de derechos humanos y que no tiene experiencia, nunca cumplió los requisitos de la Ley Orgánica de la CDH poblana para postularse al cargo y aún así ganó y fue avalado por la pasada legislatura local, vergonzante acto de ilegalidad surgida de las entrañas del poder que decreta leyes.


Abunda Moreno Rosado que desde el inicio las relaciones con Flores Mendoza fueron ríspidas: los ignora, no asiste a reuniones convocadas por activistas pro derechos de la diversidad sexual, los trata mal, les condiciona siempre el apoyo a una agenda de trabajo y cuando se la presentan inventa pretextos y no los recibe, los insta a no hacer escándalos pero él mismo propicia el escándalo.


Considera que su intento de reelegirse obedece a su temor de quedarse fuera del presupuesto oficial, ya que se le escapó la posibilidad de ser electo procurador de Justicia y exige quedarse otra vez en la CDH como premio de consolación.


Y no, el papel del ombudsman no puede ser premio de consolación para nadie, afirma el joven activista poblano, quien adelanta que su asociación estará pendiente de que el Congreso del Estado cumpla con lanzar la convocatoria para elegir nuevo presidente de la CDH y que los candidatos cumplan el perfil y los requisitos.


Pero si ganara el político marinista sin cumplir con los requisitos de ley, “sería un grave exceso de poder y sí se llegaría a exigir su remoción”, advierte, pues una convocatoria es un contrato abierto que si se viola hay todos los elementos para proceder legalmente.


Sin tener candidato para la presidencia de la CDH, las organizaciones locales que defienden los derechos humanos de la diversidad sexual, apuestan por una persona de amplia experiencia y probidad ética, ajeno a corrientes políticas, con amplia experiencia en derechos humanos y abierto al tema de la diversidad sexual.