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Cácaro
No sé si sean los
sueños del lobby gay
que a Batman
se le haga agua la
canoa o si realmente
en la historia,
desde que era cómic,
haya un subtexto gay
bien escondido; el
caso es que siempre
que se estrena una
nueva película sobre
el hombre murciélago
sale a colación su
sexualidad y de
remate se lleva a su
fiel amigo, Robin.
El más reciente
estreno de la saga,
“Batman, el
caballero de la
noche”,
seguramente
provocará que se
reviva la antigua
polémica sobre la
sexualidad del héroe
de Ciudad Gótica, el
mismo que naciera
como cómic en 1939,
en 1960 como serie
de televisión y que
ya tiene seis
películas donde el
Dúo Dinámico se
agarra a santos
putazos y madrazos
con malechores de
toda ralea, siendo
el último un
Guasón más
diabólico y
sangriento
interpretado por
Heath Ledger,
quien muriera de una
sobredosis de drogas
cuando estaba en
plena filmación, por
lo que su personaje
tuvo que ser
interpretado por
otro actor.
Ledger pasó de
vaquero gay a
Guasón en pocos
meses y tuvo una
magistral actuación
en la cinta, lo que
lo puede hacer
acreedor a un Óscar
póstumo.
Este filme pinta
para un clásico
debido a su gran
éxito en pantalla,
está a punto de
hundir al Titanic,
hasta ahora la
película con mayor
recaudación en
pantalla, pero para
ser justos, Heath
Ledger en su
maloso papel se
comió al mismísimo
Batman.
Según el libro que
Fredric Wertham
publicó en 1954,
“La Seducción de la
Inocencia”,
Batman es uno de
esos personajes que
corrompe a la
juventud; claro,
estaba hablando de
los tiempos del
cómic, no de los
grandes proyectos
cinematográficos de
nuestros tiempos, de
lo contario debiera
reescribir su obra
pues visión y
efectos especiales
matan lectura
convencional.
Según el psicólogo
yanqui, Batman y
Robin
representaban una
pareja homosexual
feliz y estaba
hablando de una
época en que lo gay
estaba escondido aún
en el closet, (los
50’s), no eran los
tiempos del destape
del orgullo, no
sucedía aún lo de
Stonewall Inn,
hecho que inició la
lucha por la llamada
liberación
homosexual en 1969
en la Urbe de
Hierro.
Aseguraba Wertham
que
“….ellos viven en
lujosas mansiones,
con hermosas flores
en elegantes
floreros… es como el
sueño de dos
homosexuales
viviendo juntos
hecho realidad”. Y
sentenció: “El
estilo de narración
de Batman puede
estimular en los
niños fantasías
homosexuales”.
Wowwww!, mejor que lo dicho por Freud.
Argumentaba que los lectores del cómic idealizaban el
estilo de vida
homosexual perfecto
(aun no se usaba el
término gay) y
remataba su dicho
basándose en lo que
–según– le decían
los lectores. Para
él, las actitudes de
preocupación que
adoptaba Batman
ante Robin en
sus aventuras
rebasaba los límites
de lo paternal o la
fraternidad,
llegando a lo
amorosamente sexual,
para él, la relación
entre ambos
personajes era
sexual y muy
ambigua.
En el cómic solía verse a ambos superhéroes compartiendo
todo, hasta la cama
y de paso sus ropas,
según el mentado
psicólogo, sus
prendas sugerían
comportamiento
homosexual. Como se
recordará, Batman
y Robin
usaban camisetas
ajustadas, shorts
apretaditos y botas
de duende, amén de
las capas y de las
mallas que permitían
ver paquete y
nalgas. Ahora Batman
ya no viste igual,
usa colores oscuros
y prendas ajustadas
que parecen de
cuero, un sueño de
la fantasía leather,
que como ya sabemos,
despierta en
determinados sujetos
deseos sexuales.
Aparte, se le da
especial énfasis en
resaltar sutilmente
genitales, nalgas y
pechos para atraer
al sector femenino
y, obvio, al gay.
Y decía el autor citado, que Bruce Wayne (Batman) y
Dick Grayson
(Robín) vivían en
una residencia
alejados de todos y
como única compañía
al mayordomo
Alfred y no
había mujeres en sus
vidas. Todo era
sospechosamente muy
marica debió pensar
el galeno de cocos.
Por eso se inventó a
la tía Harriet
que casi hace
desaparecer a
Alfred.
Por eso Wertham decía: “Sólo
un ignorante de los
fundamentos de la
psiquiatría o de la
psicopatología
sexual sería incapaz
de advertir la
atmósfera
homoerótica en las
aventuras del
hombre maduro que es
Batman y su
joven compañero
Robin”.
El ilustre dibujante
de cómics Frank
Miller, uno de
los últimos que ha
dibujado a Batman,
opina que las peleas
entre éste y el
Guasón son como
pesadillas
homofóbicas, pues
supone que el hombre
murciélago “sublima
sus impulsos
sexuales combatiendo
el crimen”, y
concluye: “Batman
sería más sano si
fuera gay”. ¿Será?
Por eso mismo se asegura que ante el ruido que causó el
libro, los
productores del
cómic tuvieron más
cuidado en las
historias, las
hicieron más ligeras
y cómicas, además
inventaron a dos
personajes femeninos
para hacerlas pasar
como las acosadoras
de los héroes de
marras y de mallas.
Así nacieron
Batwoman (1956)
y BatGirl
(1961). Así se
callaría el rumor de
la homosexualidad de
los residentes de la
baticueva, pero la
acrecentó pues nunca
en las historias se
consumaba el
supuesto amor, es
más, cada vez que
una chica coqueteaba
o besaba a Robin,
éste se ruborizaba y
se apendejaba, no
tenía nada de la
osadía masculina
usual frente al sexo
débil, lo mismo le
llegó a pasar a
Batman.
En tiempos más recientes y en aras de acallar o confirmar
los rumores, se ha
preguntado sobre la
sexualidad de
Batman a los
escritores que han
trabajado en sus
historias. Para
Alan Grant el
personaje no es
homosexual, tampoco
lo es para Denny
O'Neil, Marv Wolfman
o Bob Kane,
pero a Joel
Schumacher,
quien dirigió las
cintas Batman
Forever y
Batman & Robin,
le gustaba jugar con
la duda y otro
productor, Devin
Grayson, le
adjudicó las
presuntas señales
gays a las personas
que querían verlas.
Han pasado más de 40 años y continúa la duda sobre la
connotación gay
entre
Batman-Robin que
ha dado dolores de
cabeza a la
editorial dueña de
la historia, DC
Comics, quien
llegó a la acción
legal para retirar
una serie de
grabados –que
ilustran el libro de
Christopher York
“All in the family:
Homophobia and
Batman Comics”– que
se quiso exponer
públicamente y en
donde se aprecia a
los personajes
francamente muy
gays.
Eso ocurrió en el año 2000, en el 2005 Mark Chamberlain
pintó y expuso
varios paneles con
poses sugestivas de
los héroes
murciélagos, la
editorial confiscó
todo pues le chocó
el tinte gay de sus
héroes.
Quien hizo de Batman en la penúltima saga del filme,
“Batman & Robin”,
dio la más reciente
estocada. George
Clooney dijo que
le había tocado
interpretar a un
Batman gay:
“Estaba en un traje
de cuero y tenía
pezones de cuero en
el traje. Pude haber
interpretado al
Batman hetero, pero
lo hice como el
gay”, declaró a la
prensa y entonces se
le preguntó:
“George, Batman es
gay?”, y
contestó “No sé,
pero lo interpreté
gay”.
Ahora, en la nueva
zaga del filme, nos
topamos con un héroe
muy heterosexual,
muy macho, quizás
para evitar
cualquier duda sobre
la identidad sexual
del hombre
murciélago. El
Batman
de
Christopher Nolan
sin menoscabo de su
encanto erótico,
resulta
sencillamente más
serio y aterrador,
es el regreso a su
oscuro origen cuando
no había ambigüedad
en su personalidad y
en mucho ayuda el
actor que lo
encarna,
Christian Bale, con sus poses de machín golpeador de
madres y hermanas.
Genitalizar o
sexualizar a un ente
inexistente , que
sólo es fantasía en
papel y celuloide,
es una gran pérdida
de tiempo, más bien
es resultado del
morbo y calentura
del sus fans, ¿qué
ganamos definiendo
como gay o buga a
Superman,
Bob Esponja,
la Pantera Rosa
o a
Bart Simpson?
Por cierto, para la
próxima veremos lo
de
Wall-E
que los mal pensados
dicen que es bien
gay.
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